¡Ayuda! Llegan los exámenes finales

Estás en la recta final del curso. Llegan los exámenes finales y no es el momento de tirar la toalla sino de sacar fuerzas hasta de donde no quedan para rematar con éxito este año de formación. También es el momento de exprimir al máximo el cerebro todas aquellas personas que están con el alma en vilo porque los examenes de oposición están ahí. 

En la entrada de hoy queremos darte una pequeña ayuda extra para afrontar los últimos exámenes ahora que llega el buen tiempo, las limitaciones comunitarias por Covid se acaban y el cerebro solo está pensando en cuánto vas a disfrutar este verano con tus seres cercanos. 

¡Aprobar y con nota los exámenes finales! 

No es el momento de improvisar ni buscar técnicas distintas a las que estamos acostumbrados en nuestros estudios, ya que esto podría traer resultados nefastos e irreversibles a estas alturas. En definitiva, suspender el curso. 

Sírvete de las enseñanzas de cuando éramos niños, ¿cuántas veces te hicieron repetir en voz alta lo que habías estudiado? Regresa a tu niñez, subraya, vuelve a leer, recita en voz alta escuchándote bien, sírvete de papeles de colores, diferentes bolígrafos o rotuladores para realizar esquemas vivos que despierten también la memoria fotográfica y refuercen lo que sabes. Esta sencilla técnica mejora tu rendimiento.

Las tarjetas de repaso son un método científicamente demostrado como un arma positiva a la hora de fijar conceptos y afianzar lo aprendido. El principal punto que debemos de tener en cuenta a la hra de realizar las tarjetas es que sean simples. Cuanto más sencillas sean mejor. Truco: escribe preguntas y frases cortas. Si la respuesta es solo una palabra, mejor. 

Después de una larga jornada de estudio, dale un pequeño repaso a las tarjetas. Casi nadie puede mantener la concentración más de 7 u 8 horas al día, por eso este sistema fresco y ligero es una buena opción. 

La fortaleza psicológica es fundamental en estos momentos. ¿Has tenido días vagos, tal vez semanas? No es la hora de mortificarse. No valen los remordimientos. Échale ganas y habla contigo mismo desde el amor más sincero. Cuida tus palabras contigo mismo. 

Descansa. No pasa nada por dormir un poco menos un día, pero no varios. Dismunyes tu productividad, tu cerebro está cansado y  no tiene ganas de pensar. No agotes tu energía antes de tiempo. 

 

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