La historia de la invitación de boda

Uno de los trabajos que realizamos en Copias Prado es la impresión de invitaciones de boda. A pesar de la digitalización y de su constante evolución, esta tarjeta en soporte papel sigue siendo un imprescindible para la mayoría de los contrayentes. Ni el correo electrónico, el WhastApp, el Telegram, ni cualquier otra aplicación móvil ha podido con ella. Todo hace indicar, por tanto, que no dejara de cumplir años.

¿Sabías que la historia de las invitaciones de boda se remonta a la Edad Media? Parece ser que las primeras eran 'orales'. Esto es, era el pregonero el que anunciaba el enlace en las localidades de los novios, y convocaba a los invitados.

Cuando se inventó la imprenta, en el siglo XV, los nobles empezaron a usarla para hacer sus invitaciones de boda. Eran los monjes y escribanos de la corte los que se encargaban de la escritura. En la tarjeta se indicaba el día, hora y lugar del enlace, junto al escudo de las familias de los contrayentes, y se cerraba con un lacre familiar.

Más tarde, cuando se inventó la xilografía (grabación de imágenes o textos en placas de madera) y la litografía (en planchas de metal) la utilización de las invitaciones de boda se extendió a otros grupos de la sociedad.

El servicio de correo dio el impulso que necesitaban las tarjetas nupciales. Al igual que el desarrollo de los medios de transporte. Con ellos, las invitaciones empezaron a viajar y, cada vez, en menor periodo de tiempo.

Las invitaciones de boda, tal cual las conocemos ahora, se empezaron a diseñar en los años 40 del siglo XX.

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